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Una oportunidad para la competitividad

Enviar Nota Imprimir 29/05/2013 • Innovación en productos

En un mundo globalizado como el actual, la competitividad de cualquier economía se supedita cada vez más a su capacidad para generar innovación tecnológica. La actual coyuntura financiera ha constatado que aquellos territorios que cuentan con mayor peso industrial e innovador sobrellevan los periodos de recesión en mejor forma y condiciones. También ha puesto de manifiesto, aún más si cabe, la necesidad de in


En 2011, año al que corresponden los últimos datos del INE, España dedicó a actividades relacionadas con la investigación y el desarrollo un total de 14.184 millones de euros. De ellos, 3.762 millones -un 26,5 por ciento- se gastaron  en la Comunidad de Madrid, la región española que más fondos destinó a este concepto y una de las que más esfuerzo realizó en proporción a su PIB, ya que le dedicó un 1,99 por ciento de este.

Y es que la crisis económica no ha conseguido que Madrid pierda el ritmo de la innovación tecnológica. La región emplea actualmente a uno de cada cuatro trabajadores dedicados a I+D en España. Según datos del INE, Madrid cerró el año 2011 con un total de 51.108 ocupados a jornada completa en este sector, de los que 30.441 eran investigadores. Por otra parte, la capital acoge a más de medio centenar de organismos públicos de investigación, gran parte de ellos de titularidad estatal -como la extensa red de centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- y es sede de las principales asociaciones empresariales sectoriales del país que participan en proyectos y plataformas de innovación.

Las múltiples iniciativas puestas en marcha en Madrid la han llevado a ser reconocida recientemente como 'Ciudad de la ciencia y la innovación', distintivo con el que el Ministerio de Economía y Competitividad premia la capacidad de generar un ecosistema de innovación entre empresas, universidades y centros de investigación. No es para menos, ya que en Madrid se genera el 1 por ciento de la producción científica y tecnológica mundial, convirtiéndose en un centro de referencia internacional de producción de ciencia y tecnología e innovación.

Todos estos datos consolidan a la región como líder nacional en esta materia. Desde 1998 la administración autonómica ha potenciado el sistema regional de ciencia y tecnología, a través de diversos instrumentos legales, presupuestarios e institucionales para fomentar y coordinar las inversiones en I+D en el marco del Espacio Europeo de la Investigación y el Conocimiento. Entre ellos sobresale el desarrollo del Plan Regional de Investigación Científica y Tecnológica (PRICIT) que se encuentra ya en su cuarta actualización.

En este fomento de la innovación empresarial se enmarca la labor realizada desde la fundación madri+d, el principal sistema de información sobre ciencia y tecnología en la Comunidad de Madrid y uno de los más destacados a nivel nacional. madri+d es una red de trabajo que agrupa a instituciones públicas y privadas de investigación -entre ellas, las universidades madrileñas- y a las asociaciones empresariales regionales, con el objetivo mejorar la competitividad de la región mediante la transferencia y aplicación empresarial del conocimiento y la innovación.
 
La fundación cuenta con un servicio de soporte a emprendedores con base científica y tecnológica, desde el que cada año se da cobertura a decenas de empresas, ofreciéndoles servicios especializados. También proporciona asesoramiento gratuito para facilitar la elaboración del plan de negocio, informando, por ejemplo, de los estudios de mercado necesarios, las ayudas existentes o los recursos para negociar un crédito.

Con esa misma finalidad, madri+d ha desarrollado una red de mentores, integrada por empresarios o profesionales de reconocida trayectoria, que durante un periodo de seis meses asesoran de forma altruista a empresas innovadoras o de base tecnológica de menos de 5 años, con alto potencial de creación de riqueza y empleo y sede en la Comunidad de Madrid.

Las dificultades de financiación que encuentran estos proyectos empresariales en sus inicios resultan evidentes, más si cabe en la actual coyuntura económica, que ha acentuado las trabas para obtener fondos de capital riesgo a más largo plazo. De ahí la importancia de la creación de la red de Business Angels, un sistema que actúa como un punto de encuentro entre inversores privados que buscan nuevas oportunidades de inversión y emprendedores de base tecnológica con necesidades de financiación en fases de arranque o semilla.

Importante papel en el fomento de la innovación y de la competitividad desempeña también el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA) que, desde 2006,  agrupa a una serie de institutos dedicados a investigación de alto nivel desde los que se desarrollan ciencia y tecnología punteras, impulsa la colaboración interdisciplinar y forma capital humano de excelencia.

En su primer lustro de vida, los institutos IMDEA abrieron más de 70 líneas de investigación y desarrollaron 179 proyectos investigación, financiados con fondos competitivos europeos, estatales, regionales y privados. En un 60 por ciento de ellos participaron empresas de forma directa o indirecta. Estos centros dirigen su actividad a áreas como el agua, la alimentación, la biomedicina, las ciencias sociales, la energía, las matemáticas, los materiales, la medicina regenerativa, la nanociencia, las redes y el software. Los institutos IMDEA constituyen además una prueba de la capacidad de Madrid para atraer talento internacional al ámbito científico y tecnológico, ya que en ellos hay contratados actualmente más de dos centenares de investigadores procedentes de distintos países del mundo.

Con un propósito similar al de los organismos anteriores, el de posicionar a la región entre las diez más avanzadas del mundo, se puso en marcha en 2007 la red Madrid Network, una plataforma público-privada integrada por más de 750 asociados en la que participan grandes y pequeñas empresas, centros de investigación, universidades y centros tecnológicos. La red, que cuenta con el apoyo de la Comunidad de Madrid, la Cámara de Comercio y la CEIM, impulsa la innovación a través parques científicos y tecnológicos y de una red de clústeres desde los que se promueven los 12 sectores económicamente estratégicos para la región: aeroespacial, audiovisual, automoción, biotecnología, financiero, logística, producto gráfico y comunicación, salud y bienestar, turismo, plataforma del español, energías renovables y seguridad.

Los parques científicos, por su parte, estimulan y gestionan el flujo de conocimiento y tecnología entre las instituciones dedicadas a la investigación y las empresas. Claves en la producción de este conocimiento son las universidades, tanto por la investigación desarrollada desde sus departamentos como por las crecientes sinergias con el tejido empresarial a través de las Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRIs) y la participación en proyectos de I+D conjuntos. A estos centros universitarios se vinculan algunos de los principales soportes para la creación de nuevas empresas de base tecnológica en Madrid (NEBT), como el Parque Científico de Madrid (universidades Autónoma y Complutense), Tecnoleganés (universidad Carlos III), Tecnogetafe (Politécnica de Madrid) o Tecnomóstoles (universidad Rey Juan Carlos). Los parques madrileños contemplan múltiples ámbitos científicos de investigación generados en los centros de conocimiento, aunque también buscan especializarse para atender las demandas tecnológicas de sectores punta como la biomedicina, nanotecnología y aplicaciones TIC sectoriales.

Todos estos organismos e instituciones, junto al importante impulso del bilingüismo y  al potente capital humano del que dispone la región, hacen que Madrid ofrezca una gran oportunidad para reinventar la competitividad. Así lo considera el último Índice de Competitividad Regional de la Unión Europea elaborado por Eurostat, que sitúa a la región como la más competitiva de España y, en consecuencia, como escenario preferido de los emprendedores para poner en marcha sus negocios. Las cifras hablan por sí solas: un total de 18.291 nuevas empresas -una de cada cinco puestas en marcha en España- escogieron el territorio madrileño como sede donde desarrollar su actividad en 2012.

Sin embargo, pese a la buena posición de la región en materia competitiva, son muchos los retos que quedan por afrontar en un futuro próximo. Madrid, que continuará siendo una comunidad de servicios, tendrá que integrar una serie de políticas que refuercen y protejan el tejido industrial innovador y de empresas competitivas. La comunidad deberá enfrentarse también a una reindustrialización inteligente basada en sectores emergentes como el de la nanotecnología, la biomedicina, las energías renovables y la generación de contenidos e Internet, sin olvidar la introducción del conocimiento obtenido con ellos en los sectores más tradicionales. La región deberá desarrollar asimismo iniciativas y políticas que frenen la desindustrialización, fomenten la internacionalización e incentiven la generación y aprovechamiento de capital humano.

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